viernes, 8 de abril de 2011

Primera invasión Inglesa:

PRIMERA INVASIÓN INGLESA AL RÍO DE LA PLATA: Como ya explicáramos el antecedente inmediato fue la expedición que envió el gobierno inglés a la Colonia del Cabo (sur de África) perteneciente a Holanda, enemiga de Inglaterra desde que Napoleón había colocado como rey a su hermano Luis. La posesión del Cabo le era necesaria para mantener sus comunicaciones con las Indias Orientales.




La expedición se puso a las órdenes de sir Home Popham (imagen) corno jefe de las fuerzas navales y de David Baird con el mando de las tropas de desembarco, mientras que Guillermo Carr Beresford era segundo jefe.



Desembarcaron en la Colonia del Cabo en enero de 1806 y tras un rápido ataque obligaron a capitular a la guarnición holandesa. Con ello el Cabo pasó a poder de los ingleses. Popham, entusiasmado con los informes que sobre el Río de la Plata le dieron dos marineros, que habían vivido en esa región, y como recordase el antiguo proyecto de Miranda, convenció a Baird para atacar el Virreinato, que se encontraba poco provisto de fuerzas. Por otra parte, (Popham creía que bastaba la sola presencia de los ingleses, para que toda la población apoyase el desembarco, por odio al gobierno español.



El 14 de abril de 1806 la expedición partió de El Cabo, embarcada en cinco navíos de guerra y otros tantos transportes. El efectivo, cuyo núcleo era el Regimiento 71 de cazadores escoceses se completó con infantes y artilleros agregados en la isla de Santa Elena. Sumada la marinería de desembarco, el total de combatientes alcanzaba a 1644 hombres con algunas piezas de artillería.



Era realmente necesaria una gran audacia para intentar el ataque con tales fuerzas. Sin embargo diversos factores hacían factible la empresa: España carecía en el Plata de tropas veteranas en número suficiente y los invasores esperaban además contar con la hostilidad de los criollos para con las autoridades hispanas.



CAPTURA DE BUENOS AIRES. La elección del objetivo fue motivo de debate. Beresford (imagen) se inclinaba por ocupar Montevideo. Sin embargo noticias recogidas durante la navegación, por boca de un irlandés que viajaba en una nave española capturada, les hicieron conocer la existencia de caudales reales en Buenos Aires. Las defensas de esta ciudad pese a contar con cerca de 50.O00 habitantes eran casi nulas, comparadas con las fortificaciones de Montevideo.



Popham notó también que Buenos Aires capital del Virreinato, era la pieza decisiva para el dominio de las rutas comerciales del interior.



Buenos Aires y el marqués de Sobremonte. En diversas oportunidades naves inglesas habían rondado el estuario, en operaciones de sondeo o, simplemente, de contrabando.



En noviembre de 1805. al tenerse conocimiento de la llegada a Río de Janeiro de la expedición de Baird, el virrey marqués de Sobremonte. realizó algunos aprestos sobre la base de que el lugar atacado seria Montevideo. Cuando a principios de junio de 1806, el vigía de Maldonado avistó la presencia de naves enemigas, las pocas fuerzas regulares que había en la capital fueron despachadas a la Banda Oriental.



Cuando, después de cruzar algunos tiros con el fuerte de Ensenada, comandado por Santiago de Liniers, los ingleses desembarcaron en Quilmes, sólo debieron enfrentar (26 de junio) a algunos centenares de milicianos pésimamente instruidos, dirigidos por Pedro de Arce, subinspector general de armas de la plaza de Buenos Aires. Dispersadas estas fuerzas por algunas descargas, Beresford dirigió su columna sobre la capital.



EL VIRREY SOBREMONTE FRENTE A LOS TRÁGICOS HECHOS:



En la noche del día 24 cuando Sobremonte (imagen) junto con su familia presenciaba en la Casa de Comedias "El sí de las niñas" de Moratin, le fue entregado un parte de la Ensenada comunicándole la presencia de los invasores. En efecto, la escuadra inglesa se había dirigido hacia la Ensenada de Barragán, quedando para explorar la región oriental del estuario la fragata “Leda”, que avistada, provocó la alarma general.



El fuerte de la Ensenada, adonde llegaron los ingleses el 24 de junio, estaba al mando de Santiago de Liniers. Se produjo un ligero tiroteo tras el cual siguieron la marcha hacia Quilmes, donde desembarcaron el día 25 ante la sola presencia de algunos gauchos sorprendidos. Ese día transcurrió sin que se enviasen tropas para detener el avance enemigo. Recién en la mañana del día 26 se dirigió hacia allí Arce con fuerzas muy mal armadas, que se desbandaron ante una carga de los ingleses, que avanzaron a lo largo de la línea del Riachuelo.



El Virrey despachó hacia Luján los fondos de las cajas reales y el 26 por la tarde se trasladó a Barracas después de delegar el mando militar en el coronel José Pérez Brito y el mando político en la Audiencia.



El día 27 las tropas de Arce intentaron cerrar el paso de Barracas, pero debieron emprender la retirada, mientras que Sobremonte en conocimiento de esta infructuosa acción, iniciaba la huída a Córdoba con parte de las fuerzas. A las tres de la tarde los ingleses entraron a Buenos Aires, asumiendo el cargo de gobernador el brigadier Beresford.



Sobremonte aceptó las condiciones impuestas por el vencedor, en Monte Castro (Floresta). Desde allí se trasladó a la villa de Luján escoltado por las trapas españolas que fueron las únicas que no lo abandonaron. Desde la Cañada de la Cruz, el 1 de julio declaró a Córdoba como capital interina del Virreinato, y ordenó el reclutamiento de tropas para reconquistar Buenos Aires.



El 27, después de cruzar las calles de la anonadada ciudad, los invasores ocuparon el Fuerte, firmándose la capitulación el 2 de julio. Para los porteños la actitud de su virrey implicaba una cobarde fuga.



Beresford rápidamente presionó a los vecinos con la amenaza de confiscar las embarcaciones de cabotaje surtas en la rada, y logró así que éstos mediaran ante el virrey para que se entregaran los caudales que aquél había intentado salvar. Capturados en Luján dichos tesoros fueron embarcados hacia Londres.



BERESFORD AL FRENTE DE BUENOS AIRES (JUNIO-AGOSTO DE 1806). Consciente de su escaso poder y decidido a atraerse la benevolencia de los habitantes, el jefe inglés luego de tomar a las autoridades civiles y militares de la plaza el juramento de fidelidad a Su Majestad Británica. dictó una serie de medidas para ganarse los ánimos.



Existen indicios que diversos sectores luego protagonistas de la Revolución (Castelli, Pueyrredón. etc.), tuvieron tratativas con los británicos en torno a la posible emancipación de esta colonia. Beresford desechó en un principio esos intentos, pues carecía de instrucciones superiores al respecto.



Fuente Consultada: Historia 3 La Nación Argentina (kapelusz) - Wikipedia

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